ORIENTANDO QUE ES GERUNDIO

Sentirse desorientado es el primer paso hacia el crecimiento.
La vida es eso, un camino..
¿y quién no se pierde alguna vez?
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sábado, 1 de junio de 2013

Porque la muerte es parte de la vida.... CÓMO COMUNICAR LA MUERTE A LOS NIÑOS.


                   No siempre cojo el teléfono mientras estoy evaluando a algún alumno, pero hay veces que cuando suena el timbre no dudas en cogerlo casi como un acto automático que no pasa por tus decisiones.
Hoy he tenido una de esas llamadas, desde el otro lado, una voz emocionada me preguntaba, cómo podían hacer, para informar de la mejor manera posible a un niño que volvía tan contento de una excursión, de la muerte súbita de su padre,  .

Existe un instinto innato por proteger a los niños de cualquier experiencia dolorosa y hablar de la muerte se nos hace difícil, y comunicarlo también. Al dolor que nos provoca la noticia, lo tenemos que envolver de templanza y empatía, para acompañar en este momento inevitable que a todos nos toca pasar, porque nos pese la muerte es parte de la vida.

Pero.. ¿cómo podemos informar de la mejor manera a un niño que se ha muerto su padre o su madre?. ¿cómo se lo digo?, ¿es lo suficientemente mayor para comprenderlo?, ¿será mejor decirle que se ha ido de viaje?, ¿a partir de qué edad debe ir a un funeral? Aquí os dejo algunas sugerencias que os pueden guiar en este momento tan difícil

  • No dejes pasar el tiempo, hay que afrontar la noticia, y es mejor que se entere de una manera adecuada que dejarle la sensación de “no comprender lo que pasa”
  • Para comunicárselo hay que buscar un momento y un lugar tranquilo, háblale de una forma calmada o pausada,  aunque lloren… hay que  poner nombre a sus emociones —rabia, ira, tristeza…— para que se calmen, dejando siempre que se expresen, y sepan que lo que sienten es normal. Empieza con una introducción y prepare al niño para la noticia. Quizás pueda decir: “¿sabes? Ha pasado algo muy triste, tu padre se ha puesto muy malito de repente.  Aunque según los expertos no es conveniente dosificar mucho la información; es decir, hoy le cuento una parte para que se vaya preparando y sepa que algo no va bien, y en unos días le digo que ha fallecido». Según Carlos Pitillas esta táctica acarrea el problema de que se retrasa el duelo del niño. Hay que prepararlo pero cuanto antes se le diga mejor.


  • Y lo primero que hay que tener en cuenta es la edad del niño para hablarle de manera adecuada a su proceso de comprensión. Señalan los expertos que existe una falsa creencia de que entre los dos a cinco años los niños no se enteran de nada por ser muy pequeños. Bien es cierto que no sienten como los adultos, pero sí que son capaces de sentir la perdida y llorar la muerte.   

  • Es a partir de los 3 años cuando el niño empieza a desarrollar su capacidad simbólica, por lo que ya es conveniente hablar del tema aunque ajustándonos a su   lenguaje.  No se debe esconder o negar el fallecimiento, por ejemplo, diciendo que se ha marchado de viaje, o que se ha dormido para siempre, lo que le generará miedos al viajar o al irse a la cama. Antes o después descubrirá la verdad y sentirá que se le ha ocultado por ser un tema muy malo, lo que determinará su percepción de la muerte y aumentará sus temores y angustia. En esta edad lo que más les afecta a un niño es cómo están sus padres. Los niños se enteran de todo lo que pasa a su alrededor y tienen una doble afectación: lo que ellos viven y lo que perciben de sus padres. No es cuestión de hacer como si no pasara nada, hay que mostrar las emociones pero de una forma serena y pausada.
  • A partir de los seis años ya pueden entender el significado de la muerte, pero no lo que supondrá para su vida. A estas edades, hay que transmitir la falta de un ser querido con veracidad. En la adolescencia sus capacidades de compresión y su desarrollo intelectual están mucho más evolucionados, y saben perfectamente que significa la muerte, no tendremos tantas preguntas pero estamos en la etapa dónde los sentimientos están más a flor de piel, la revolución hormonal, y la conducta impulsiva de los adolescentes, hace que más que nunca sea muy necesario que se hable de lo que estamos sintiendo, expresar todos los emociones, y pasar tiempo con ellos. Con frecuencia la rebeldía, típica de esta edad, se exacerba y hay que tener especial atención al consumo de alcohol y otras sustancias.


  • Hay que volver a la rutina, cuanto antes mejor,  y es que no hay cosa mejor que la vida siga para superar la muerte de un ser querido.


  • Algo que ayuda mucho a los niños a lidiar con este trago es darle la oportunidad de hacer algo en memoria de la persona que ha fallecido: prender una vela, plantar un árbol, hacer un álbum de recortes, escribirle una carta….


  • Y como no, con los más pequeños usar el cuento como terapia, aquí os dejo una maravilla que he descubierto hace poco: MAX Y SU SOMBRA; JOSÉ LUIS REGOJO el autor nos la describe así: "Es una historia entrañable, entre un chico y su sombra, un diálogo dónde los silencios, son más importantes que las palabras".



domingo, 5 de diciembre de 2010

CUENTOS TERAPÉUTICOS 2

Y aquí os dejo otro cuento, este lo he rescatado de un blog de una maestra de infantil. Mala suerte no haberlo tenido en mis manos para trabajarlo con tantas niñas adolescentes que han pasado por el departamento con el corazón roto, y el alma en los pies


EL CUENTO COMO TERAPIA

El otro día tomando café con una amiga psiquiatra que trabaja con niños y adolescentes en la Unidad de Salud Mental de un hospital de Sevilla, me contaba que tenía ganas de hacerse con un buen número de cuentos para trabajar con sus pacientes:
-¿cuentos? dije
Y me acordé de uno de mis adolecentes más difíciles; un alumno de 13 años, qué llegó al departamento de mano de la Jefe de estudios porque ya no sabían qué hacer con él: agresiones, insultos, peleas con los compañeros, desafíos al profesorado y  una silla por la ventana fue lo que le envío de una manera casi precipitada a la puerta de mi despacho.
Muchos fueron los días, y los intentos de acercarme a él, de llegarle de alguna forma, de intentarle cambiar esa actitud hacia el centro, ese rictus en la cara de odio hacia todo el mundo…
A base de horas, y de conocernos intuí que había algo detrás, que Rubén, que así se llamaba, no solo tenía conductas desafiantes y negaitvistas, sino que además detrás de esa impasividad, se observaba una excesiva pero reprimida inquietud motora (fue capaz de ensartarme todo una caja de clips mientras leía, y a su vez su pie izquierdo no paraba de moverse) cuando leía se saltaba líneas, y su grafía era propia de un déficit atencional…

¿Será hiperactivo? Fue la primera vez que me acercaba al problema y empecé a investigar el trastorno, y descubrí como lo que le pasaba a Rubén era de libro, como los niños con TDAH que no han sido tratados, muchos de ellos caen en el conocido efecto bola de nieve:


 Y en este proceso de aprendizaje, di con un cuento que casualmente tenía su nombre: RUBÉN EL NIÑO HIPERACTIVO:



Se lo leí, y la respuesta fue casi mágica, se le cambió la expresión de la cara, cambió el tono de su voz y me llamó por primera vez por mi nombre dijo casi susurrándome:
-Marta, ¿Me lo puedo llevar a casa para enseñárselo a mis padres?
Desde ese día, la relación entre Rubén y yo cambió para siempre, y desde ese día creo en la fuerza de los cuentos como terapia.

martes, 9 de noviembre de 2010

MATARSE DE HAMBRE

De mis nueve años en secundaria la ANOREXIA se paseó muchas veces por mi departamento..., niñas angustiadas, obsesionadas por los centímetros de su cintura, por las calorías de cada cosa que ingerían..., 
Muchas hacían equilibrismo entre lo que se considera normal en la sociedad de hoy y esta enfermedad tan devastadora que es la anorexia...
Otras perdieron el equilibrio y se sumieron en la más terrible de sus pesadillas, una relación patológica con la comida que les llevó a algunas hasta hospitalizarse, perdiendo su autoestima, escondiéndose tras sudaderas grandes...,olvidándose de que un día empezaron a no querer comer por estar más guapas....

Así que fue un tema que trabajé mucho en tutorías y con mis alumnas de psicología, aquí os dejo el material que utilicé, espero que os sirva....


De el uso de la Webquest salió este vídeo, un grupo de alumnos de psicología recopiló imágenes y le pusimos voz, cogimos un cuento editado por el centro de la mujer y este fue el resultado  




  • SESIÓN DE TUTORÍA: Delgados a cualquier precio
  • Lectura del libro: “Billete de ida y vuelta”. Gemma Lienas. Muchnik Editores. 1999 (este libro lo mandaban como lectura obligatoria desde el área de lengua, así se trabajaba de una forma interdisciplinar ,  los alumnos se bebían el libro, es fácil de leer y se sienten muy identificados)